Pasan los años y me doy cuenta de que hay infinidad de cosas que desconozco. Y de la suerte que a veces nos proporciona el azar al presentarnos novedades. Me pasó recientemente hojeando el diario Le Figaro. Mi marido me alerta de que hablan del huevo mayo. ¿Qué? Nunca había oído hablar de esta especialidad que tiene tal arraigo en Francia que merece un galardón anual. Este año se lo llevará Olivier Flottes (2, rue Cambon, 75001 París). Aclaremos que el mayo no se refiere al mes del año sino a la abreviatura de mayonesa.

El huevo mayo, según leo en el diario, es un “gran clásico” que no siempre se cocina con acierto, de ahí que el crítico gastronómico Claude Lebey decidiera premiar a aquellos que mantuvieran la tradición con calidad. El plato se caracteriza por tres huevos medianos cocidos entre 8 y 9 minutos –no más- y cubiertos por una mayonesa bien emulsionada y acompañada de lechuga. La versión ganadora cumple estos requisitos y lo enriquece con algunas verduras cocidas por separado “que ofrecen un toque de frescor a este océano de lípidos”, señala el artículo.

Lo probaremos. Los huevos son pasto de debate entre nutricionistas y dietistas. Su aporte proteico los hace recomendables en las dietas, a excepción de aquellos que padecen intolerancia a este alimento. Las formas de cocinarlos son muchas y muy variadas y tienen mucho que ver con el aporte calórico y de grasas. No es lo mismo unos huevos fritos clásicos –con puntilla-, que unos huevos duros, pasados por agua o escalfados. Hay para todos los gustos.

A mi marido le encantan los huevos benedictine, que no son precisamente ligeros pero que puntualmente son un festín. Aquí va la receta:

  • 6 huevos
  • 6 rebanadas de pan de molde sin corteza
  • 3 lonchas de jamón York
  • 4 yemas de huevo
  • 200 ml. crema de leche
  • 250 gramos de mantequilla
  • 1 limón
  • Tostar ligeramente el pan. Cortar el jamón del mismo tamaño que las tostadas. Lo colocamos encima. Arriba ponemos los huevos escalfados -3 minutos en agua hirviendo con un chorro de vinagre-.

    En una olla a baño María (fuera del fuego y con el agua sin hervir) se ponen las 4 yemas con la crema de leche. Batimos hasta que espese. Añadimos la mantequilla derretida y medio limón, un poco de sal y pimienta. Esta salsa cubre la tostada.

    Os paso este interesante enlace sobre la idoneidad de comer huevos de mis amigos de Slooping: http://slooping.net/cuantos-huevos-puedo-comer

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