Japón copa las portadas informativas de todos los medios mundiales. El intenso terremoto del pasado viernes, que a su vez provocó un tsunami, ha causado miles de muertos y de personas desplazadas. La incertidumbre de posibles fugas tóxicas procedentes de algunas centrales nucleares afectadas por la brutalidad de las fuerzas de la naturaleza agrava aún más la situación. Pero Japón, como globalidad, está dando una lección de serenidad y de comportamiento excepcionales.

Leticia Soler, que vivió en el país nipón con su familia varios años, explicaba en una carta a La vanguardia que cuando llegaron allí “al hacer los DNI en el ayuntamiento, nos pasaron información de cómo prepararse para un terremoto. Lo primero que hicimos fue ir a ‘Tokyu hands’ a comprar las mochilas y todo lo necesario: latas de agua, linternas, una radio, pilas extra, WC de cartón, toallitas húmedas, comida enlatada, una cuerda, mantas térmicas, etc. En Japón te enseñan a actuar con frialdad y calma en un momento así. Su responsabilidad y respeto al prójimo hace que todo esté bajo control, nadie robe, se salte las colas y pierda su educación.”

Añade que si no habían tenido que utilizar las mochilas, consumían la comida y volvían a actualizar el contenido de las bolsas. Esta rutina de organización les ha permitido lidiar con muchos seismos menores. Incluso ahora, pueden subsitir días con sus reservas. Cuando estas pautas de organización están tan arraigadas en los indiviuos, el colectivo funciona. Es ejemplarizante.

Desde el blog recordamos y apoyamos a Japón. Os paso una receta muy habitual en la dieta japonesa que nos remite Leticia Soler.  Muchas personas se sienten cercanas por sus vivencias a los japoneses y todos los llevamos en el corazón intentando remotamente ponernos en su lugar.

Ton Katsu

Ingredientes: 4 chuletas de cerdo, pan para rebozar japonés Panko, huevo, harina, 1/2 col rallada muy fina, 1 tomate, aceite de sésamo, vinagre de arroz, aceite de girasol para freír, 3c. de salsa Worcester, 8c de Ketchup Heinz.

Preparación: Se limpian las chuletas con papel de cocina y se enharinan. Batimos el huevo, pasamos la carne y la impregnamos del pan para rebozar suavemente, sin chafar las migas. Colocamos los trozos en una bandeja. A continuación se prepara la salsa en función del número de comensales y la colocamos en una jarrita. Cortamos la col muy fina. Sirve de acompañamiento junto con unas rodajas de tomate. Aliñamos con aceite de sésamo y vinagre de arroz. Freímos a fuego lento la carne. Allí la sirven cortada a tiritas para que sea más fácil de comer.

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