Greg, Borja y Alvaro son tres jóvenes que cantan y componen canciones. Su grupo se llama Escapist. Una de sus creaciones se titula  Wooden House -clicar aquí para escucharla-.

Cuando la escuché por primera vez me imaginé sentada en un sillón tapada con una manta y viendo llover por la ventana. Me evocó esa imagen protectora de nuestro hogar frente a las inclemencias externas. Y me alegró comprobar una vez más que el concepto de dulce hogar pervive, universal, en las nuevas generaciones tecnológicas, deportistas y cosmopolitas. 

Escuchar música en un tocadiscos, en la radio o en un reproductor de CD’s han sido hechos habituales en nuestras casas en determinadas épocas. La llegada del mp3 o del Ipod interiorizó las melodías y las hizo exclusivas para el portador de los auriculares. Pero todo va tan rápido, que constantemente pasamos de un soporte a otro. Pronto aparecieron los pequeños altavoces o Ihomes que amplificaban de nuevo la música para que la pudieran escuchar los de casa. Sí o sí. Me preocupaba que las audiciones personalizadas a muchos decibelios pudieran dañar los oídos de nuestros hijos adolescentes. Pero esta nueva puesta en común amenaza con acabar con mis nervios. Mis hijas se duchan con el amplificador encendido en el cuarto para seguir escuchando sus canciones bajo el chorro del agua.

En casa de mi hermano Javi siempre hay música de fondo, generalmente clásica u ópera. Es un sello de identidad de su hogar. En algunas casas, se suele poner música de fondo cuando vienen invitados. En otras, el ruido de la calle hace difícil competir con otro sonido. También hay casas que escogen voluntariamente el silencio. Y su música es la paz del no sonido. Ya me ha ocurrido en un par de ocasiones que he escuchado una canción en el coche o en alguna tienda que me impacta y me gustaría volver a oír en casa. Entonces tarareo lo que recuerdo y mis hijos me miran como si fuera de otra galaxia -musical-. Pero insisto y entonces me piden que les dé una frase y así pueden descubrir a través del ordenador qué extraña canción escuché. Así me hice con Mañana de Mikel Erenchun y con Un nuevo día brillará de Luz Casal. Hay músicas que marcan etapas y asocias como ocurre con los jábones- a “momentos” de hogar. 

Ahora estoy en un momento Wooden house.

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