Me comenta Isabel, siempre atenta a las incidencias del blog, que hablo poco de reparaciones. Cierto. Las estadísticas lo ponen en evidencia. 4 post hablan de reparaciones frente a los 76 que lo hacen de alimentos o a los 44 que tratan celebraciones y fiestas. Os soy sincera: no es el tema que más me entusiasma. Pero es un tema del hogar. Y tras el comentario de Isabel, vino un demoniete invisible e hizo de las suyas en casa. Para que no me faltara tema me puso en bandeja el material:

1. Cayó de dentro de un armario de limpieza una cesta que se adhiere a la pared y sirve para guardar las bolsas de plástico. Llevaba seis años bien agarrada y, de pronto, cae y golpea un enchufe que hay en la parte baja. Rompe parcialmente la tapa protectora del enchufe.

2. En la ventana de la cocina tengo un screen que me resguarda de la visión del patio interior. Como por arte de magia, se desprende una pieza y el mecanismo -tipo cortinilla de tren- se desprende dejando en evidencia el paso del tiempo. El screen de la parte alta estaba mucho más limpio que el que siempre está extendido -a pesar de la limpieza frecuente-.

3. Aquí el autor tiene nombre y es visible. Sin querer, traicionado por la inestabilidad de la bandeja, el despiste de la conversación o cualquier otra causa, tira a la alfombra del salón de color gris claro una taza de café. El líquido se impregna con intensidad. Tres días después del incidente, sigue siendo perceptible  la mancha a pesar de mis esfuerzos frotando con una bayeta mojada en agua y amoníaco.

4.La tabla de planchar de madera empieza a amenazar con convertirse en un pirata de pata de palo. Cada planchado cede un poquito más una de sus bases. Pronto plancharé a nivel de suelo. Finalmente el pronóstico se cumple.

Me pregunto si mi amiga Isabel era consciente del efecto que iban a tener sus palabras. Las reparaciones requieren un manitas en activo en casa. Suele haber uno en cada hogar, pero nosotros estamos en la cuota de las excepciones. Hay buena voluntad y poco más. Pero siempre que ocurre algún accidente doméstico me propongo solucionarlo YA. Si no se hace de entrada, puede quedarse para siempre el enchufe roto, la cortina descolgada, la mancha de café en la alfombra y la tabla de planchar coja. El mantenimiento de las casas pasa por solucionar estos percances con rapidez y eficacia. Así evitamos el deterioro. Y no hablemos más de esto porque las desgracias nunca vienen solas. Y con mis cuatro incidentes ya tengo trabajo para reparar, mantener y renovar.

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