Estamos pasando unos días en la montaña. El nuevo año nos está regalando unas mañanas de sol colosal y unas noches de frío intenso con cielos plagados de estrellas al estilo “lágrimas de san Lorenzo”. Tanta energía atmosférica  está provocando fenómenos sorpendentes en mi casa. Paso a relatarlos:

1. Mi sobrina -que pasa unos días con nosotros- y una de mis hijas se han ofrecido a organizar una cena “sencilla pero bien presentada” para ocho comensales. Nos han preparado en un periquete dos bandejas de sandwiches calientes y un vaso de leche con cacao y galletas. Me ha sabido a gloria.

2. Mi hija mayor, contagiada por ese ímpetu cocinero, se ha puesto a preparar masa de crepes para el desayuno. Con buen criterio ha tripiclado las cantidades de la receta. La pasión por esta especialidad se acrecienta cuando empiezan a olerse las primeras.

3. Uno de mis hijos y mi sobrino se ofrecen a tirar el reciclaje. Eso sí, en bicicleta. Consumimos tanto que a diario llenamos dos bolsas grandes de envases, tetrabricks, cartones….Me pregunto si seremos ecológicos por llenar los contenedores.

4. El descubrimiento de la mermelada de higo La Tejea  (http://www.latejea.com/). Es espectacular, fina y suave, ideal para tomar con quesos, foie o patés.

5. Mi marido, hijos y sobrinos seguían la otra noche una serie en televisión sobre algún tipo de desastre natural en la Antártida. Mientras, yo leía. Sólo captó mi atención una escena en que un personaje aparca frente a su casa y pronuncia las palabras mágicas: “hogar, dulce hogar”.

6. Ana, amiga de mi hija mayor, se declara seguidora de este blog. Me hace mucha ilusión.

Este puñado de anécdotas me han alegrado los primeros días del nuevo año. Espero que el 2011 siga tan activo, deparando sorpresas caseras de este tipo que hacen la vida doméstica más feliz y agradable.

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