El fin de año se suele afrontar con más informalidad que la Navidad. Si ésta invita a reunirse en casa con la familia, ahora se presta a salir y a quedar con amigos. Nosotros nos vamos a la montaña. Allí nos reunimos con amigos y montamos una cena donde cada uno lleva algo. Esta fórmula es ideal para estas ocasiones. Todos intentan “currarse” -como dicen los teenagers- su aportación. El resultado es una mesa llena de comida buena y bien presentada, colorista y apetecible. Un maravilloso pica-pica para toda la familia.

Hoy he ido a comprar embutidos diferentes para la cena del 31 de diciembre. Me preocupaba que hubiera variedad y suficiente cantidad. Me acompañaba mi marido, que tenía otras prioridades. Él buscaba las bolsas de cotillon, llenas de gorros, serpentinas, silbatos, máscaras y confetti. Estamos compensados porque cuando vamos juntos a comprar él aporta la parte festiva y extraordinaria y yo me limto a pensar en cubrir las necesidades básicas.

Las uvas son indespensables aunque conozco quien las sustituye por aceitunas, conguitos o gajos de mandarina. No hace falta dejarlas para última hora. Si tienes un lugar fresco -galería, lavadero…- donde guardarlas, cómpralas con tiempo y organiza tú las docenas con algún ayudante voluntario o asignado a dedo. Las que vienen preparadas en bolsas suelen estropearse más facilmente. Y las de lata, me parecen muy artificiales. Eso sí, si alguien tiene muchas exigencias tipo pelarlas y sacarles las pepitas, que se lo prepare él mismo a su gusto.

Hace unos años propuse que el último día del año cada miembro de la familia escribiera en un papel tres propósitos para los próximos 365 días y un deseo. Los metemos en una cajita que guardo escrupulosamente y de donde primero salen los papeles del año anterior. El otro día, mientras dábamos una vuelta por la ciudad, surgió el tema. Sin concretar, más de uno dijo que el deseo no se había cumplido. Todavía. El mío tampoco. Lo volveré a escribir. Ya os contaré dentro de unos días más cosas de las intenciones cumplidas o aplazadas.

A todos, amigos y amigas del blog, allí donde estéis: ¡Feliz año nuevo!, que tengamos salud, trabajo y un hogar que disfrutar.

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