Hace días que mi hijo pequeño trabaja la caligrafía con fruición. Lleva tres folios por delante y por detrás, sin apenas interlineado, dedicado a copiar referencias de juguetes de los diferentes catálogos que han ido cayendo por casa. Su intención es preparar su carta a los Reyes Magos. Ante tal exceso, le expliqué que eso no era viable porque había que pensar en todos los niños del mundo; y si él pedía todo impediría que algunos tuvieran su regalo. Me dijo que “ya, ya”, que ahora hacía la lista y después escogería. Le dejo que escriba.

Este año se presenta austero. Los Reyes vendrán pero traerán cosas más necesarias que superfluas. En casa hace días que hemos montado el árbol por la insistencia del pequeño. También hemos montado el pesebre y rescatado del altillo diferentes adornos. Oigo a mis otros hijos y a sus amigos frases elogiosas sobre la Navidad que tienen que ver con las vacaciones escolares, con la tradición y con las experiencias vividas. Hablan de felicidad, de comidas especiales, de familia. También de nieve. Ninguna referencia explícita al consumismo. Me alegra y me relaja.

Es tiempo de incorporar nuevos detalles navideños, nuevos platos -pronto os pasaré recetas de un curso al que asistí recientemente-, poner música y películas que son clásicos de esta época. Y de ser solidarios. Hay mil maneras de colaborar con asociaciones, fundaciones o parroquias que lanzan campañas de recogida de alimentos y juguetes. Y apetece estar en familia y vivir nuestras casas con cariño. Todo esto hace HOGAR.

Enlace relacionados: Regalos solidarios

También es interesante: http://www.yococinotupintas.org/

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