Las costumbres cambian una y otra vez. La ley del péndulo hace que cosas que se hicieron hace algún tiempo resurjan con fuerza pasados unos años. Y en el caso que hoy nos ocupa me va como anillo al dedo. Nuestra hija mayor ha empezado este año la Universidad. Un día me llamó para decirme que se quedaba a comer por allí porque no le daba tiempo de venir a casa. Por la tarde me comentó que quería que a partir de ese día le preparase comida para llevar porque “lo hace todo el mundo”. Lo de tomar un menú en la cafetería no se estila. Se impone llevarse una fiambrera y comer comida casera. Me parece un idea genial. Además, si la hubiese propuesto yo habría fracasado. ¡Gracias compañeros universitarios por imponer la cordura!

Los tiempos no están para comer fuera de casa cada día. Es estupendo que nuestros hijos se queden a comer en la facultad y se reunan para estudiar en la biblioteca. Pagaría por poder hacerlo unos días…o unos meses. Mis amigas Gemma y Carmen ya me habían informado de la tendencia de la fiambrera. El hijo de la primera estudia Arquitectura y ha montado su segunda casa en la facultad. Mi amiga le compró una maletita de ejecutivo de Wall Street -la de la foto- que sale a comer al parque. Aquellos que van en moto o muy cargados de libros, con una simple fiambrera se apañan. Eso sí debe cerrar herméticamente para no crear problemas.

Me explica Carmen, que tiene dos hijas mellizas en primer curso de sus carreras, que esta nueva situación le ha obligado a ingeniárselas para cocinar platos que sean nutritivamente completos, variados y fáciles de transportar. Me alerta de que hay que ir con cuidado con la cantidad de salsa; que haga jugoso el plato pero que no sea excesiva. Se impone el plato único a base de pescado con arroz, albóndigas con patatas, macarrones con carne, fideos a la cazuela etc. (se admiten sugerencias porque el curso es largo). Suelen llevarse algo de fruta y algo más para picar a media mañana o media tarde.

Los nuevos campus tienen espacios habilitados para comer, ofrecen microondas y máquinas de café y bebidas. El otro día vi en un programa de televisión cómo preparaban unos huevos al microondas en una especie de maletita de silicona. Los huevos se cocían en apenas un par de minutos y era una buena opción para comer caliente fuera de casa y evitar problemas de conservación propios del huevo. La comida de casa en la facultad también hace hogar.

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