Mi amigo Albert es una fuente inagotable de información, mejor si es polémica. Nos pasamos el día comentándonos temas que sabemos le interesan al otro y de ese intercambio siempre salen cosas positivas.

Primero echad un vistazo al siguiente enlance:

http://www.lavanguardia.es/gente-y-tv/noticias/20101022/54055106818/ropa-tendida-si.-ropa-tendida-no.html

Ahora pasemos a las realidades de nuestros hogares. Hasta hace cinco años no he tenido secadora en casa. Siempre he tendido la ropa. Lamentablemente en un patio interior. Es una actividad que tengo muy asumida. Hago una media de dos lavadoras diarias y si tirara de secadora la factura eléctrica sería astronómica. Me gusta tender la ropa en orden y emparejar calcetines y piezas de la misma categoría. Además sé que el uso continuado de la secadora acelera el desgaste de la ropa. En verano, puedo tender discretamente en un rincón del porche del apartamento donde pasamos esos meses. Es otra cosa. La colada se seca en poco tiempo y la ropa blanca deslumbra.

Cuando visitas una ciudad o población que no es la tuya, la ropa tendida a la vista delata que estamos en un barrio humilde o sencillo. En esos edificios no hay alternativas y la gente airea sus prendas sin complejos. A medida que ascendemos en la escala social, los tendederos quedan ocultos o las viviendas ofrecen espacios camuflados con bonitas persianas de lamas que ocultan la ropa colgada. Apelar a la estética para defender el uso de la secadora es discutible y, sin duda, inaceptable para algunos.

Tender la ropa forma parte de las rutinas domésticas. La ropa se lava, se tiende, se seca, se destiende, se dobla y se plancha. En algunos casos, la secadora puede sacarte de un apuro -un día lluvioso- o dejar esponjosas tus toallas, como comentábamos el otro día. A parte del argumento económico, tiene peso el ecológico. La secadora es uno de los electrodomésticos que más energía consume. Cada uno hará con su colada lo que quiera, siempre que no inoportune a su vecino. No vale colgar una sábana y dejar sin vista al ocupate del piso de abajo, ni tender la ropa encharcada mojando a diestro y siniestro. Pero me parece interesante que surjan debates sobre estos temas -antes casi tabús- de forma natural. Compartir experiencias domésticas nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida.

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