De vuelta de vacaciones, una de esas tardes tontas sin nada prefijado que hacer, decido que vamos a Ikea a por un par de cosas. Embarco en la excursión a mi marido y a mis dos hijos varones. Una vez en el parking ya constato que no estaremos solos. Propongo entrar por el almacén para ir directamente a las secciones que me interesan, que están todas en la planta baja. Así nos ahorramos hacer todo el recorrido de la planta superior con sus salones, pisitos y habitaciones varias.

Lo que tiene ir a contracorriente, cuando la corriente es fuerte, es que debes hacer un magno esfuerzo para avanzar. No dejo de esquivar familias enteras, parejas jóvenes, madres con hijos mayores, con carros cargados de cosas. Pienso que estoy sufriendo alucinaciones. Llevo todo el verano trabajando en un libro sobre cómo montar una casa cuando uno se independiza. Y creo ver a esas personas como seres en fase de constituir su república independiente. Además mis hijos se han empeñado en trastear por la tienda un carro de gran tamaño, diseñado para llevarte medio almacén y que ellos usan para lanzarse pasillo arriba, pasillo abajo. ¡Qué estrés! 

Primera lección: no pretendas que la visita a Ikea se convierta en una actividad familiar. Siempre me ha funcionado ir sola, a poder ser, a primera hora y en día de cada día. El nerviosismo que se ha apoderado de mí en los últimos minutos me hace dejar de comprar cosas que necesitaba y llevarme otras que no estaban en la lista. Mi máximo deseo es cruzar la meta de salida, la caja.

A Ikea hay que ir con tiempo, con calma. Hay cientos de cosas interesantes. Si te gusta una vajilla cómprala y asegúrate de que ese modelo tendrá continuidad. La que compré hace cinco años ya no está. Han cambiado el acabado mate por el brillante y no es lo mismo. Tres cuartos de lo mismo con los vasos. Llévate para tener de repuesto por si se rompe alguno. Hay idas a Ikea decisivas. Estás montando tu casa y te has estudiado el catálogo y marcado lo que te tienes que llevar. Hay otras absolutamente prescindibles, como la nuestra del otro día. La compra siempre resulta más fructífera si llevas la visita previamente preparada.

Casualidad. Acabo de recibir un mail con una oferta para esta semana y anunciando el nuevo catálogo. ¿Será una prueba?

Anuncios