Estamos en la cuenta atrás total. Sólo nos quedan 24 horas para cambiar totalmente el chip, para aceptar que empieza el cole, para prepararlo todo y para adaptarnos a los nuevos horarios. Los niños empiezan el cole. Y nosotros nos reincorporamos definitivamente a nuestros trabajos. Parece que hasta que no empieza el colegio no acabamos de tomarnos en serio el inicio del nuevo curso. Cada año me cuestan más las transiciones. Cuando mi hijo pequeño me dice que no quiere crecer, que quiere ser siempre pequeño, me enternece. Pero yo intento convencerle de que está muy bien hacerse mayor y aprender cosas nuevas…

El martes nos reencontraremos todos con el nuevo curso y con nuestros nuevos retos. El saber que nos embarcamos todos a la vez en la misma aventura me estimula a ponerme a trabajar con más facilidad. La vuelta al cole requiere volver a sacar las mochilas escolares, meter libros -luego forrarlos- y batas y revisar el material de los estuches. Parece mentira que nos pasemos el año comprando gomas y lápices y que cuando necesitemos una, nadie tenga. Siempre hay que hacer compras de última hora en la papelería.

En casa, estos días hemos ido tirando con la comida que nos sobró del verano y con las reservas que dejamos. Ahora recuperamos el pulso y nos pondremos a hacer listas: la compra del mes, la carne, el pescado, la verdura. Nuestras neveras bastante vacías volverán a su ritmo habitual. Tenemos que acabar con los restos de verano y alejar de nuestra vista maletas, toallas de playa o gorros que no harán más que ralentizar nuestra incorporación al curso. Sólo nos falta que el tiempo cambie y nos haga sacar alguna chaqueta para dejar atrás las tentanciones de las vacaciones.

Volvemos al orden y a la organización, a la rutina. Cada uno tiene sus responsabilidades. En casa, solemos merendar unos días antes de que empiece el curso y expresar en voz alta nuestros objetivos para esta temporada. Personalmente quiero seguir viviendo la vida doméstica como una aportación a la familia y una forma de realización personal. Cada vez descubro más intereses y campos para explorar. Es estimulante.

Os deseo un buen inicio de curso. Y no olvidéis que los placeres del dulce hogar se trabajan todo el año.

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