Entré en elBulli con ganas de aprender de los mejores. Me fijé en todos los detalles pensando en los que podía aplicar a mi casa. Del mejor restaurante del mundo a mi dulce hogar, ¿por qué no?. En el plano material me encantó:

-el meticuloso planchado de los manteles de hilo sobre las mesas horas antes de recibir a los clientes.

-el repaso a las copas y a los cuberteros, a las mesas auxiliares y al mobiliario.

-el minimalismo de la mesa. Una partitura en blanco. Sólo el mantel y un plato blanco apergaminado diseñado en exclusiva para el restaurante.

-la variedad de cuencos, bandejas y rejillas para presentar las creaciones.

-la pulcritud y limpieza del baño, cálido en madera. Los montones de toallas en dos tonos: caldera y negro.

-la entrada ajardinada, sobria y limpia. El privilegiado enclave en cala Montjoi donde el mar pone la música de fondo en la terraza.

En el personal:

-la exquisita educación de los camareros y camareras. Amables sin ser empalagosos, sencillamente didácticos, atentos a los detalles, sonrientes y bien arreglados.

-la perfecta coordinación entre ellos, ni un reproche, sólo pequeños gestos de complicidad.

-que nadie mira el reloj. Parece que tienen todo el tiempo del mundo para que estés allí comodamente.

Me sorprendieron gratamente detalles como:

-que te cambien la servilleta cada vez que abandonas la mesa.

-cómo te acompañan a la mesa, a tu asiento o a la salida.

-que se aseguren de que todo lo que te van a servir lo puedes comer y se adapten a tus limitaciones.

En la cocina:

-la función que dirige el maestro Adrià y que en su ejecución ya no requiere palabras. Son muchas personas trabajando en cadena sin tropiezos, con meticulosidad artesanal.

-la limpieza de la estancia.

-la mesa de teka, con papeles y una botella de agua abierta. Hay vida y organización.

-que Ferran Adrià esté al pie del cañón. El ejemplo es lo que más enseña.

Todos estos gestos espontáneos son el resultado de un concienzudo trabajo. El trabajo bien hecho no se improvisa. Y lo que vi en elBulli me recordó a un espectáculo de Cirque du Soleil, a un montaje operístico de alto nivel o la lectura de la más apasionante de las novelas.

Anuncios