Estamos en la recta final. Estos últimos días previos a la salida de vacaciones estoy simplificando al máximo las rutinas domésticas. Hace tanto calor que lo imprescindible es tener la casa limpia y “refrescante”. Las lavadoras van a toda máquina pero la ropa es más ligera que en invierno y, por tanto, la plancha requiere menos tiempo. Ya os comenté que es época de ir tirando con lo que nos queda en el congelador y en la despensa para ir acabando cosas. Un repaso final nos lleva a revisar paquetes medio acabados y a echar un vistazo a los armarios de la cocina.

Os recomiendo que acabéis paquetes de pasta empezados y que utilicéis restos de harina -me comentan que si añades un par de hojas de laurel en el bote de harina se conserva bien- o pan rallado. Si no lo hacéis, pueden ser caldo de cultivo de “visitantes” de diferente índole. Y su presencia es poco agradable. Recuerdo una vez, en época de calor, que veía unos, pequeños, transparentes y asquerosos “visitantes” que aparecían por el techo de la cocina. Mire y remiré hasta que encontré el foco: una caja de tostaditas en cuyo interior había un paquete abierto. Hay que evitar migas y restos de comida por pequeños que sean. También es habitual que aparezcan por la cocina pequeños insectos que merodean por la fruta. Diariamente hay que revisar el estado de las piezas de fruta porque cuando maduran demasiado sueltan un líquido enganchoso que gusta a estos insectos.

También es un buen momento para meter el cubo de la basura debajo de la ducha y frotarlo con agua y jabón. Es frecuente que se escapen de la bolsa pequeños restos de comida y se acumulen en el fondo. Os recomiendo lavar la bolsa del pan, la funda de la panera o la de la cesta donde guardamos los aceites y las hierbas. La limpieza ahuyenta a los bichos. Y, por supuesto, para frenar a los visitantes de mayor envergadura, no olvidemos cerrar bien las ventanas y accesos de casa y la puerta con llave. Hay que evitar que se acumule el correo o los diarios en nuestra puerta o buzón, señal inequívoca de que no hay gente en casa. Un buen vecino o un familiar nos puede ayudar a resolver el tema.

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