Se acercan las vacaciones. Y las plantas que nos acompañan durante todo el año no merecen caer en el abandono. Lo ideal es tener alguien de confianza que pueda pasar un par de veces por semana por casa y regarlas. El calor de agosto en la ciudad es tan sofocante que, si no las cuidamos, morirán a las primeras de cambio.

Si vamos a ausentarnos sólo unos días y la casa queda cerrada hay formas de mantener a nuestras plantas a salvo. En mi floristería habitual Mayflower (c.Balmes, 201 en Barcelona)  me comentan que lo ideal es agrupar las plantas para crear un microclima de vegetación. Si lo hacemos en la bañera, hay que dejar un par o tres dedos de agua y poner las plantas sobre algunos recipientes para que no estén directamente en contacto con el agua. Se pudrirían. Me desaconsejan unos botes de gel que se ponen en la tierra de la planta y que van desprendiendo humedad gradualmente. Sin embargo, una amiga mía los ha utilizado y le han dado resultado. Me dice que si la maceta es grande hay que poner más de un bote.

Hay métodos caseros para regar por goteo las plantas. Venden unos conos porosos a los que se puede adaptar una rosca y encima una botella de cinco litros boca abajo. Este sistema tiene diversas variantes. Los más profesionales llevan un temporizador y detectan la falta o exceso de humedad. Podéis consultar: http://www.blumat-spain.info/funcion.html

Antes de marcharnos a disfrutar de nuestras ansiadas vacaciones es aconsejable remover la tierra, abonar o vitaminizar las plantas, revisar que no haya ninguna enferma, retirar hojas secas y que las macetas y recipientes en los que están no tengan agua acumulada y estén limpios. Si alguna planta se ha secado, la retiramos y esperamos al inicio de otoño para suplantarla. Con estos cuidados ponemos los medios para mantener vivas y sanas a nuestras plantas. Es probable que echen de menos nuestros mimos y atenciones e, incluso, nuestra voz. Al regreso deberemos esmerarnos para recuperar su esplendor.

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