El mes de julio es para muchos un mes de tránsito para alcanzar la recompensa de las vacaciones en agosto. Intentamos mantener un buen ritmo de trabajo pero también buscamos escapes. Los días más largos, los turistas, la indumentaria más informal, el intenso calor y otros elementos nos llevan a salir a la calle después de la jornada laboral o a meternos en una sala de cine para estar fresquitos. También, en nuestras casas, valoramos detalles especiales, refrescantes o estimulantes.

Si llegas a casa exhausto, agradeces mucho que la casa esté bien aireada, que circule el aire o que el aire acondicionado esté en funcionamiento. Valoras que en la nevera haya una jarra de agua fresca, una limonada casera o algunos de esos zumos que se venden en supermercados como LDL o Mercadona.  Zumos frescos sin azúcares añadidos o combinaciones tan atractivas como las de mango con naranja o zanahoria, naranja y limón. Es estimulante abrir el congelador y encontar tarrinas de buen helado. En esta época muchas turronerías venden helados artesanos de gran calidad.

Existen también detalles como las macetas con flores o plantas artificiales muy logradas que dan a nuestras mesas una sensación de vegetación. O las velas de colores, algunas muy eficaces para mantener alejados a los mosquitos. O las servilletas de papel decoradas con fresas o cerezas que decoran una cena en la terraza. Además es el mes de las rebajas. Puedes adquirir toallas nuevas o manteles individuales, complementos para la cocina como protectores de alimentos, vasos de colores o recipientes originales para servir el aperitivo.

Mi amiga Isabel no deja de sorprenderme con sus regalos. Sus última aportaciones dejan a mis invitados con la boca abierta. En primer lugar, unas bolas de acero inoxidable que se meten en el congelador y que tienen la misma función que un cubito de hielo con la ventaja de que no se deshace y, por lo tanto, no agua la bebida o crema que pretendes enfriar. Y la más reciente: unas pequeñas figuras de colores que se adhieren a los vasos y sirven para identificar cuál es de cada persona. Ambos los adquirió en Otomi (Pl. Artós,11 en Barcelona). Esos pequeños detalles son alegres, originales, útiles y refrescantes.

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