Son muchos los profesionales del entorno sanitario que trabajan con una bata blanca, la llamada bata blanca de laboratorio, aquella que despierta en algunos el llamado “síndrome de bata blanca”. Este síndrome se caracteriza por el temor y la alteración que a algunos les provoca, por ejemplo, la presencia de un médico. El otro día hablaba con mi amiga Àngels y también nos despertaba temor: ¿Cómo lo vamos a hacer?. Os explico: Àngels y yo tenemos un hijo de 12 años que el año que viene se enfundará una bata blanca para asistir a clase. Esa bata marca el cambio de Primaria a Secundaria en el colegio y, por tanto, es un signo externo de que ya son mayores. Pero las dos conocemos a nuestros maravillosos hijos, ultra deportistas, seres que parece que se comen los botones de las batas, que pueden con pespuntes y dobladillos reforzados, capaces de las manchas más retadoras y también candidatos a perder indumentaria marcada y remarcada.

Mis dos hijas mayores ya han pasado por la etapa de la bata blanca. Sé lo que es frotar cuello y puños. También luchar contra manchas de tinta inocentes o no tan inocentes -hubo una época en que entre compañeros se marcaban rayas de boli por la espalda-. En ocasiones he ido al colegio para alguna entrevista o colaboración a horas docentes y entonces he percibido la gran variedad de blancos de las batas. Algunas se ven realmente blancas y otras han degenerado en aquel color garbanzo tan poco lucido. Y el viernes de esa semana cuando llegan las batas a casa me esmero en el lavado de las batas aspirando a formar parte de las blancas más blancas.

He constatado que un gran aliado para obtener un blanco es el secado al aire libre, al sol. Realmente la ropa queda mucho mejor. Respecto a detergentes, las modas nos han llevado más de una vez de los líquidos a los de polvo y a la inversa. Me adapto a los cambios pero tengo la sensación de que el detergente en polvo es más eficaz. No soy partidaria de usar lejía.  Pero he leído que para desinfectar y blanquear es eficaz para incorporar 25ml de Clorox  http://www.cloroxenespanol.com/enes/products/overview.php?prod_id=clb. También lo es frotar y dejar unas horas en remojo. Yo utilizo una pastilla de jabón llamada Flota. Después la lavo con ropa de similares características (otras batas, calcetines de deporte y camisetas) en un programa largo de la lavadora y a 40 grados de temperatura. Tenemos un reto por delante. Ya os contaremos cómo lo salvamos.

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