Como os comentaba el otro día, acabé de ver “El ala oeste de la Casa Blanca”, mi serie favorita, y para más emoción George Lyman, jefe de gabinete del futuro presidente, pronunció las evocadoras palabras: “Hogar, dulce hogar”. Al decir esta expresión sentimos la seguridad de estar en tierra firme, en territorio conocido, en nuestro nido particular. Esta semana, al leer la prensa  me fijé en  un anuncio de una aseguradora que decía: “¿para que quieres un castillo si ya tienes tu hogar?”. De nuevo el hogar se presenta como un valor positivo. Y en alza. La crisis económica que estamos viviendo nos hace más conscientes de los beneficios del hogar como espacio donde disfrutar de calidad de vida.

El pasado mes de mayo la dirección de la Home Renaissance Foundation (www.homerenaissancefoundation.com) me invitó muy amablemente a asistir al Symposium que celebraba en Barcelona. La HRF es una evidencia de nivel de que el hogar es el pilar de nuestras vidas, el punto de partida y de retorno de nuestras actividades, y que su cuidado y mejora es la garantía para conciliar y disfrutar de una vida mejor. Esta fundación trabaja desde muy diversas disciplinas para mejorar el hogar. Estudiosos de diferentes ámbitos: políticos, arquitectos, sociólogos o economistas, aportan su saber para construir nuevos modelos más humanos de vida. Y con paso firme están hablando de cómo hacer que nuestras casas sean un hogar. Enhorabuena.

Este post es la entrada número 100 de mi blog. Y quería celebrarlo con buenas noticias, con espíritu positivo y con muchas ganas de seguir aportando, con mis comentarios, un granito de arena para facilitaros la vida doméstica. El hogar es un regalo. Cuando alguien pierde el suyo en una catástrofe, sus miembros lloran la pérdida de sus objetos, de su espacio de intimidad. Y lo entiendo perfectamente. Sea cómo sea nuestro hogar, es el lugar a donde siempre volvemos. Está muy bien vivir y disfrutar de diferentes actividades fuera de casa, pero al final el hogar es lo que queda. Cuidemos nuestras casas y felicitémonos de que el hogar esté de moda aunque sea un clásico.

Enlace relacionado: El instinto del nido

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