Algunos estudios indican que el colectivo de las amas de casa es más propenso que otros a pedecer depresión y por consiguiente a depender de fármacos para recuperar estabilidad. El filósofo José Antonio Marina explica que todas las personas necesitan ser reconocidas en su tarea para sentir reforzada su autoestima. Señala también que muchas amas de casa no tienen ese reconocimiento, que sienten que su trabajo es gratis e invisible y además perciben que no hay progreso en su carrera. En otros tiempos, las mujeres se quedaban en casa sin contemplar otra opción, con un destino ineludible. Hoy muchas mujeres trabajan en casa porque no encuentran trabajo fuera de casa, porque su entorno les empuja a ello y también hay mujeres que eligen estar en casa. Esa es el ama de casa que trabaja en lo que le gusta, que se siente realizada con sus tareas. Ese es mi caso.

Tener el reconocimiento de los míos y darme cuenta que mejoro, que aprendo, que soy más “profesional” ahora que hace diez años me estimula a seguir avanzando día a día. Pero es importante tener ese cariño y ese mimo de los tuyos para sentir que tu trabajo no es obra de un mago. Los pequeños reconocimientos cotidianos (“gracias por comprarme el champú”, “qué buena estaba la comida”, “me gustan las velas nuevas”…) son el motor de un ama de casa que limpia y ordena para crear un ambiente de complicidad familiar. El ama de casa trata con sentimientos, vivencias y experiencias de todos los suyos. La empatía es una de sus capacidades más desarrolladas y eso le hace vivir intensamente y de primera mano lo bueno, pero también lo malo.

La mente del ama de casa debemos cuidarla nosotras mismas, alimentándola con pensamientos positivos, con ratos de reflexión y tranquilidad, con inicitaivas para el presente y con proyectos de futuro. Estoy aprendiendo a buscar cada día unos minutos para mí, para recargar las pilas y poder proyectar energía. Creo que es bueno tener ilusiones, soñar con pasisajes idílicos, encontrar unos minutos para leer, recuperar sueño cuando vamos escasos, etc. Mi madre siempre dice que el sistema nervioso es de cristal. Y es verdad. Hay que cuidarlo. Mente y cuerpo están en sintonía cuando nos preocupamos por ellos. Y esta actitud sirve para todas las profesiones.

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