Ya está. Nos acercamos al cuarenta de mayo y ya no hay excusas para cambiar la ropa de invierno por la de verano. El frío y las lluvias han alargado este año la decisión pero ahora no hay escapatoria. En casa, la limitación de espacio hace que tengamos en el armario la ropa de la temporada y guardemos en el altillo y en cajas la ropa de la otra.  Cuando menciono la palabra altillo se me escapa una sonrisa porque es mi palabra recurso cuando alguien me pide algo que no procede: ¿me puedo poner el disfraz de superman?, ¿me puedo probar el vestido del festival de hace tres años?, ¿me puedes dar el Papa Noel con música que baja por una escalerita?…La respuesta es siempre: “está en el altillo”, que equivale a un “es imposible”.

El cambio de armario hay que afrontarlo con la convicción y las ganas de que vas a empezar y acabar la tarea en un tiempo acotado -una o dos horas-. También de que lo vas a hacer en la habitación correspondiente. Y por último de que vas a ir sacando de forma ordenada la ropa creando montones según las piezas o el destino final. Yo funciono así. Mis hijas -es importante repetir que son adolescentes- utilizan una metodología catártica. Abren el armario y a los pocos minutos quedan atrapadas en un zulo repleto de prendas caídas de cualquier manera en cualquier sitio. No hay objeción en función del resultado final.

Frente al armario debes tomar decisiones rápidas y no retroactivas: si has decidido eliminar una camisa blanca preciosa pero que ha adquirido un color garbanzo, no le des más vueltas. Fuera. La ropa de otras épocas que por supuesto “se ha encogido en el armario” ya no tiene sentido. Nuestros hijos crecen y de un año a otro la ropa les va enana. Pero nosotros ya superamos la edad del crecimiento. No guardemos piezas “por si acaso”: para ir por casa, por si un día pinto, por si vamos a la montaña…No te engañes. Sabes perfectamente lo que te pones y lo que no.

Aprovecho estas movidas de ropa para limpiar con una gamuza el interior del armario. Coloco la ropa de verano y guardo la de invierno toda lavada, planchada y cosida para que no haya sorpresas dentro de unos meses. Lo mismo con el calzado en las cajas de Ikea y con los complementos. Al final una bolsita aromática o algún detalle que de por inaugurado tu armario de verano. Lo que tengas que que subir al altillo, mejor el mismo día. De otro modo, corremos el riesgo de convivir con cajas unos cuantos días, o incluso, meses.

Enlace relacionado: Hasta el cuarenta de mayo…

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