En más de una ocasión me han pillado en plena tarea de rallar o cortar cebolla con la cara demudada y los ojos llorosos. Si suena el timbre y abro la puerta en estas condiciones, puedo dar pie a muchas interpretaciones. Si me ven en la cocina, entonces no hay problema: “estás pelando cebolla, ¿verdad?”. Y ahí se queda el tema aunque pueda haber algo más de fondo. La cebolla es base de muchos platos pero pelarla, trocearla o rallarla tiene un precio. Entre mi cuñada Pilar y yo hemos elaborado una lista de trucos para acabar con las lágrimas de las cebollas. Repasémosla:

– Mientras se cortan y pelan las cebollas tener una vela cerca encendida. Lo hago amenudo para que el intenso olor a cebolla se neutralice y no invada toda la casa.

– Mojar en agua el cuchillo que usamos para cortarlas. Hay quien dice que si no se precisan cortes muy finos se puede trocear sumergida en agua para evitar el picor.

– Pasar la lama del cuchillo por el medio de una patata cruda. El cuchillo es importante: cuanto mejor sea el cuchillo más rápido y preciso será el corte. Eso evita que la sustancia que desprende la cebolla y que nos hace llorar sea menor.

– Tener un palillo en la punta de los labios.

– Uno simpático es ponerse las gafas de la piscina, puede resultar ridículo, pero es seguro. Los seguidores de Karlos Arguiñano le hemos visto abrir un cajón de su cocina con todo tipo de gafas exóticas y ponérselas para pelar cebollas.

– Tener en la boca durante TODA la operación un sorbito de agua.

– Parece que hay coincidencia en afirmar que el truco más fiable consiste en meter la cebolla diez minutos en el congelador o una hora en la nevera antes de empezar a cortarla.

Y puestos a mantener la imagen en la cocina. También podemos cuidar otros aspectos como las manos o el pelo. Suelo utilizar guantes de latex para muchas tareas domésticas. A parte de proteger las manos, evitas que luego te persiga durante todo el día el olor a cebolla. Si pasas tiempo en la cocina y no llevas un gorro de profesional es fácil que tu pelo acabe impregnado de olor a guiso. Leí en una revista femenina que si pulverizas un poco tu cepillo con tu colonia habitual y luego te peinas eliminas los otros aromas y lo sustituyes ligeramente por tu fragancia habitual.

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