En las casas con niños pequeños siempre tenemos la precaución de colocar en lugares inaccesibles productos que pueden comportar un riesgo. Con este criterio, tendemos a “esconder” ciertos utiles de limpieza, de jardinería y también las medicinas. Por el contrario, cuando en las casas hay gente mayor las medicinas están muy a la vista y ocupan un lugar importante. Recuerdo los últimos años de vida de mis abuelos. En un mueble del comedor tenían una gran cantidad de cajas de medicamentos y en cada caja habían anotado para que servían y la dosis que debían tomar.

En casa tenemos por un lado los medicamentos, en una caja dentro de un armario de la cocina; y por otro, un botiquín en el baño para lo que podríamos llamar “primeros auxilios”. En caso de un pequeño accidente doméstico todos sabemos dónde acudir. Se pueden encontrar modelos de cajas o pequeños armarios para botiquín con un diseño bonito. En el nuestro tenemos algodón, alcohol, vendas, tiritas, esparadrapo, cremas para picadas, para quemaduras,y algunas cosas más. Destacaría dos que siempre nos han resultado muy útiles: las tiritas transparentes que sirven para cerrar heridas profundas y el yodo (Betadine). De pequeña, cuando nos rascábamos en alguna caída, siempre nos echaban agua oxigenada con el consiguiente “si pica es que cura”. Crecimos con esa imagen de agua que hacía burbujitas en nuestras heridas. Nuestros hijos lo hacen con el chorro de yodo de color marrón. Y casi ya sin mercromina. Creo que no la usamos desde que cicatrizábamos el cordón de recién nacidos. Aunque creo que existe una transparente. No sé si tiene gracia porque a los peques les gusta exhibir la herida roja, marrón, con venda o con tirita, pero que se vea.

En la caja de medicinas tienden a acumularse productos específicos que fueron prescritos un día para algo que nos pasó y que ahora no recordamos. Es muy recomendable revisar las medicinas de vez en cuando y llevarlas a la farmacia. Allí recogen las que están caducadas o las que ya no usamos. En otro capítulo están las pastillas y jarabes más habituales para un dolor de cabeza, un resfriado o un ataque de tos. Y finalmente están las específicas como los inhaladores para la bronquitis de uno de nuestros hijos. Y por encima de todas la reina es el Dalsy, la más popular y conocida de la era de nuestros hijos.

Anuncios