El instinto del nido está tipificado como ese impulso que nos lleva a recogernos y a cuidar nuestro entorno para proporcionar calor y seguridad. Está muy relacionado con determinados momentos vitales. El más claro es el tiempo previo a que nazca un bebé. Los estudios dicen que en muchas mujeres se acrecienta la necesidad de poner todo en orden, de limpiar y mimar el entorno para que cuando nazca el bebé todo esté impecable. En el otro extremo de la secuencia temporal, es decir, cuando los niños han crecido, se han hecho mayores y se van de casa, se habla del síndrome del nido vacío. Algunas mujeres que han dedicado la mayor parte de su tiempo a cuidar de su casa y de su familia, cuando la situación cambia se sienten insatisfechas. Por eso es importante que las mujeres que somos amas de casa y que trabajamos en casa y para los de casa cultivemos espacios y aficiones que nos estimulen en el futuro.

En tiempos de crisis económica como el que estamos viviendo ese instinto se generaliza. Es un buen momento para disfrutar de nuestras casas y para hacer cosas en casa: una cena con amigos, un encuentro para ver una película o un partido de fútbol, invertir tiempo en escuchar música o en leer un buen libro. Creo que un hogar acogedor y cuidado es un excelente espacio anti-crisis que podemos compartir con los demás.

A algunas personas, entre las que me incluyo, determinados momentos del calendario -a parte de embarazos, crisis y demás- se les dispara el instinto del nido. Primavera es uno de esos momentos. El cambio de tiempo, de luz, de hábitos me impulsa a revisar cada una de las estancias de casa. Mentalmente me organizo para ir despejando el terreno: sacar mantas, edredones, alfombras y ropa de abrigo. Me parece un buen momento para limpiar a fondo ventanas, cortinas y sofás. Para comprar pequeños detalles que alegren nuestras casas como velas o plantas con flores. Creo además que estos impulsos son una buena forma de autoregular el volumen de cosas que entran en nuestras casas: ropa, revistas, papeles…Y cuando llegue el buen tiempo… a disfrutar de los placeres de una bebida fresca, de una cena en la terraza, de una ducha estimulante o de un merecido descanso en nuestra butaca rodeados de la nueva primavera con el invierno ya en el altillo.

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