Hace un tiempo cuando se te estropeaba un electrodoméstico y venía un técnico a casa, a la consabida pregunta de “¿Cuánto tiempo hace que lo tiene? la respuesta más habitual era “diez o más años”. Entonces el técnico te venía a decir que aquello era ley de vida; que antes los electrodomésticos duraban toda la vida pero que con el uso que les damos una década de actividad era más o menos el límite.

¿Qué está pasando ahora? Cuando nos mudamos de casa ahora hace cinco años renovamos buena parte de los aparatos. En las últimas semanas están apareciendo alarmas inquietantes, que han precisado la visita de más de un operario. “¿Cinco años? Ya son años para un electrodoméstico, es lo que suelen durar”. Nunca estamos preparados para estos imprevistos.

Y, como las desgracias domésticas no vienen solas, empieza fallando el lavaplatos que no seca suficientemente la vajilla, la lavadora no desagua, la nevera gotea agua, el aspirador se recalienta y el secador de pelo ya no se pone en marcha. Hay algunos meses del año que dejamos pasar múltiples propagandas con ofertas de neveras, secadoras o aires acondicionados. Y cuando necesitamos cambiar algo por imperiosa necesidad y con urgencia porque no podemos vivir, por ejemplo, sin lavadora, las maravillosas ofertas ya no están vigentes.

Empezamos intentando investigar en casa qué es lo que puede fallar, pero pronto descubrimos que por mucho que miremos no tenemos ni idea de lo qué está pasando. Hay quien directamente decide cambiar el electrodoméstico en un plis plas, y otros que buscan servicios técnicos con la esperanza de solventar el problema y salvar la situación sin tener que gastar un dinero que no teníamos previsto. La visita del técnico puede ser de urgencias -y entonces te cobran un dineral- o seguir el curso normal en el que te expones a un par de días de incertidumbre. Normalmente siempre te recriminan que has hecho algo mal. Y, cuando te dan el diagnóstico y el presupuesto, te arrepientes de no haber hecho un mantenimiento del aparato en cuestión.

He descubierto que la palabra filtro sale casi siempre en estas situaciones. Y he aprendido que hay que ir a por el filtro, esa parte que recoge lo más inmundo de los residuos, y limpiarlo. A veces, sólo con ese trabajillo hemos salido de algún apuro. La cuestión es si podemos contribuir seriamente a alargar la vida de nuestros electrodomésticos o ya están diseñados para una corta vida.

Enlace relacionado: Cuando empiezan a fundirse las bombillas

Anuncios