Este pastel es otro de los preferidos en casa. Todo lo que lleva chocolate tiene garantizado el éxito en nuestra familia. Se trata de un bizcocho que queda muy esponjoso y que es fácil de hacer, sobre todo si se tiene un ayudante de cinco años -como es mi caso- que de mayor quiere ser, simultaneamente a otras actividades, pastelero. Lo más probable es que tengamos los ingredientes en la despensa y que, por lo tanto, lo podamos hacer en cualquier momento.

Los ingredientes son:

– 4 huevos

– 200 gr. de azúcar

-125 gr. de harina

-25 gr. de cacao

-75 gr. de avellanas tostadas

-1/2 sobre de levadura

Ponemos en un cuenco grande un huevo entero y tres yemas. Lo mezclamos con el azúcar tamizado (pasado por un colador). Añadimos la harina, el cacao (si no tenemos, podemos echar mano del Colacao) y la levadura también tamizados. En un mortero picamos las avellanas hasta que queden en trocitos bien pequeños y las incorporamos a la masa. La masa es en estos momentos muy compacta. En otro bol tenemos las tres claras de huevo que no hemos utilizado al separar las yemas. Las montamos a punto de nieve y las vamos incorporando en tres tandas a la masa. Mejor hacerlo con una cuchara metálica y de forma muy envolvente. Vertemos este preparado en un molde redondo y lo horneamos a 180 grados durante media hora.

El resultado es un bizcocho poroso y esponjoso. Lo dejamos enfriar bien antes de desmoldarlo porque sino la capa superior se puede cuartear. Entonces preparamos la cobertura. Calentamos en un cazo una tableta de chocolate y un poco de crema de leche. Cubrimos bien la tarta y la decoramos con algunas avellanas. Lista para comer.

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