Alba, mamá de tres niños pequeños y asidua de este blog, me comenta que sería interesante hablar de planificar menús. Aunque mi lema por antonomasia en el hogar es la organización y la previsión, en el tema menús funciono más libremente. Trabajo sobre la base de que en la despensa siempre hay productos básicos y algunos de recurso. Lo que me impulsa a elaborar los menús es la compra del producto fresco. La semana pasada, por ejemplo, encargue en www.laricarda.com un pequeño pedido de patatas, acelgas, calabacines, puerros, tomates y hierbas para el caldo. De ahí surgieron los menús de las cenas: un buen caldo para hacer sopa; una crema de calabacín; una ensalada de tomate atún, aceitunas y pasas; acelgas con patatas y una quiche de puerros. De segundo combiné pavo a la plancha, alitas de pollo rustidas, mero, hamburguesa y salmón.

Semanalmente improviso los menús sobre la base de la compra de producto fresco. Los segundos puede que los tenga en el congelador o que sean el resultado de una visita al mercado. Me da cierta alegría este sistema de funcionar porque me estimula a variar y a cocinar cosas diferentes. De todas maneras, como veis, los menús de la noche son sanos y sencillos. Me reservo los guisos para algún mediodía o para el fin de semana. En la cocina se pasan épocas de mucha actividad y pasión que se combinan con otras de profundo aburrimiento y desidia. Es por eso que busco la variedad y los productos de temporada para elaborar los menús.

Pero comprendo que las personas que trabajan fuera de casa no puedan dar rienda suelta a su imaginación e improvisar según las compras porque tienen menos tiempo. Y que les da más seguridad tener el tema organizado con antelación. Espero que estas propuestas os puedan ayudar para organizar menús. En este enlace hay varias opciones: http://www.euroresidentes.com/Recetas/menus/

Entre mis libros de cocina he rescatado algunos con propuestas de menús. Uno abarca todo el año : 365 menús, de Concepción Herrrera de Bascuñana (Everest). En las librerías hay una amplia variedad de libros de cocina, en todos los formatos y de casi todos los temas. Estas visitas a las secciones gastronómicas de las librerías son otra buena forma de estimular la imaginación y las ganas de ponerse el delantal.

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