Mi cuñada Begoña me insta a que hablemos de calcetines. Ella vive sola y por lo que cuenta tiene una cantidad importante de pares de calcetines. Me comenta que debe hacer acopio de unos cuantos para lavarlos y que después es muy pesado emparejarlos y doblarlos. Lo comprendo. En casa cada día en la colada hay montones de calcetines de vestir, de media, de deporte, de ir por casa, etc que tienen cobijo en alguna de las lavadoras diarias. A la hora de tender tengo la paciencia de ir emparejándolos. Es decir, que si tengo en las manos un calcetín blanco de tenis lo mantengo en un lado hasta que encuentro su pareja.

Pero ¿y si no aparece la pareja?. Vuelta a la lavadora, un par de giros al bombo y, o aparece encogido, o no hay ni rastro de él. En este caso me sobreviene cierta inquietud que me lleva de nuevo al cesto de la ropa sucia para comprobar que se quedó allí desparejado. Si es así se recupera en el siguiente lavado. Pero si no está allí, ni en todo el recorrido lavadora- tendedero, es cuando nos enfrentamos al misterio de los calcetines que desaparecen. ¿Dónde van a parar?. A veces han caído al tenderlos y están tres pisos más abajo, otras parece que los ha abducido la lavadora y no volvemos a saber nunca más de ellos.

Cuando desaparece un calcetín -fenómeno más frecuente de los que algunos imaginan- tiendo a dejar pasar un tiempo con la esperanza de que la pareja volverá. Si pasa un mes y no hay ni rastro, o tiro el que queda o lo reaprovecho para limpieza. Como ya os comenté, los cortos oscuros de deportes me van muy bien para abrillantar la plata. Sugiere mi hermano Javi que para evitar problemas lo ideal es tener todos los calcetines iguales. Si se rompe o desaparece alguno es fácil volverlo a emparejar. Es una opción.

Otra cuestión es cómo doblamos y guardamos los calcetines. He visto convertirlos en una bola, meter uno en otro, del derecho o del revés. A mí me gusta guardarlos estirados y doblados. Los del peque los meto en una cesta y los de los mayores en un cajón. Otra problemática es la que plantean los calcetines de media: son un desespero, siempre acaban agujereados.

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