Un sábado, en los minutos previos a un partido de fútbol de nuestros hijos, un grupo de mamás hablábamos de menús de fin de semana. La mayoría somos militantes del “verde que te quiero verde” y por eso tendemos a dar un aire diferente a las cenas de los viernes y de los sábados. Le debo a Isabel el descubrimiento de que existe un invento consistente en pedir una pizza por teléfono. Y además te dan bebidas. Mi inexperiencia me llevó el primer día a pedir agua, para desespero de mis hijos. Aunque todavía no la he probado, las tres o cuatro veces que la hemos encargado mis hijos han cenado estupendamente y en un santiamén. Moraleja: toda regla tiene una excepción, también en la dieta sana.

En el ránking de menús más habituales para las cenas del fin de semana comentadas aquel día aparecieron la mencionada pizza, los frankfurts y los bikinis. Aunque el título del comentario de hoy suene a vacuna o a virus contagioso, se trata de algo totalmente inofensivo.  Àngels introdujo este elemento: “¿No habéis probado el bocata triple A? En casa nos encanta.” Y allí mismo descifró el enigma de la triple A: Atún, Anchoa y Aceituna. Cuando se lo comenté a mi hijo puso ojos de imaginarse el paraíso y desde entonces no ha parado de reclamarlo. Y hoy me he propuesto prepararlo. La verdad es que no comporta ninguna complicación porque es habitual que los tres ingedientes del bocadillo los tengamos en nuestra despensa. Sólo es cuestión de ir a comprar el pan y montarlo.

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