Si me guío por lo que hacemos en casa y por los comentarios de algunos amigos, me atrevería a decir que la mayoría de las personas no lee las instrucciones de los electrodomésticos a conciencia antes de estrenar uno. En ocasiones, hemos comentado con técnicos cuán útil nos sería un manual muy simplificado, claro, conciso y corto. Tal como están planteados ahora no hay quien se los lea. El caso es que esa no lectura nos lleva a subutilizar el aparato. A mí me suele pasar con el lavavajillas, la lavadora o el microondas. Controlo desde el primer día unos pocos programas y funciones y de ahí no paso. Pero dudo que el tema que hoy planteo lo resuelva un librito de instrucciones.

¿Existe una forma correcta de llenar el lavaplatos?. ¿Y de vaciarlo? El pasado verano constaté en una sobremesa con amigos que el tema “levantaba ampollas”. En algunas familias hay una persona que suele encargarse de esa tarea. En otras, va variando y cada cual aplica su criterio, si lo tiene. Estoy pensando en dos amigos varones muy escrupulosos con llenar la máquina de forma ordenada. Les preocupa aprovechar al máximo la capacidad del electrodoméstico y colocar las piezas de tal manera que al finalizar el programa no hayan quedado llenas de agua. Respecto al vaciado, constato una coincidencia de opiniones (que comparto): hay que empezar a sacar las piezas del estante inferior porque en ocasiones algunos vasos o cuencos del estante superior pueden gotear. En casa, hay una persona que niega esa evidencia. Dice que no le ocurre. Yo coloco los cubiertos hacia arriba y ordenados en cada casillero (cucharas, tenedores, cuchillos…) para facilitar su recogida. 

Más datos: en pro de un ahorro energético los hay que, como servidora, pasa los platos por agua antes de introducirlos en el lavavajillas y después pone un programa corto. No puedo meter un plato lleno de grasa tal cual. No miro la hora más adecuada para el lavado. Cuando la máquina está a tope la pongo. Sé que algunos lo hacen a partir de determinada hora para beneficiarse de una tarifa más económica. Una amiga me explicó hace tiempo que ella parte las pastillas de lavado y que con media hay más que suficiente para que todo quede reluciente.

Finalmente existen unas tareas de mantenimiento y limpieza del aparato: rellenar la sal y el abrillantador y limpiar el interior periodicamente,  repasar el cubertero y el filtro. Suelo dejar, de vez en cuando, medio abierta la puerta y repasar con una bayeta la suciedad que se acumula en la parte baja y en las juntas laterales. La limpieza es el mejor antídoto para los malos olores. También se pueden colgar ambientadores o colocar medio limón de vez en cuando en el cubertero para aromatizar.

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