A todos los de casa sin excepción nos gusta el chocolate y esa misma unanimidad despierta el Brownie. Cuando es el cumpleaños o el santo de alguno de nosotros siempre hacemos un pastel. El Brownie está entre los más votados. La receta que utilizamos la saqué hace muchos años de un librito dedicado a postres con chocolate. Lo he hecho tantas veces que lo preparamos de memoria. A muchos de nuestros amigos que en su día lo probaron en casa, les pasamos la fórmula. Y nos consta que también lo hacen habitualmente . Quizá os sorprenda que la mayoría de las medidas no tienen como baremo los gramos, pero en el libro la medida para los ingredientes era una taza tipo café con leche y así lo hemos hecho siempre.

Ingredientes:

-1 taza de harina

-1/4 de taza de cacao

-1 taza de nueces

-1 taza de azúcar

-200 gr de chocolate negro

-1/3 de taza de nata líquida

-2 huevos

-1 cucharadita de café de levadura

-125gr de mantequilla

En un bol grande tamizamos -pasamos por el colador- la harina, el cacao (si no tenemos ponemos Colacao) y la levadura. Añadimos también las nueces troceadas. En un cazo calentamos la mantequilla y el chocolate. Es mejor hacerlo al baño María. Si estamos muy atentos podemos poner el cazo directamente al fuego y remover constantemente. La mezcla no puede llegar a hervir. Después incorporamos el azúcar también tamizado. Dejamos templar un poco y batimos ligeramente los dos huevos. Los añadimos al chocolate. Finalmente vertemos la nata líquida. Hacemos un hueco en el centro del bol con la harina e incorporamos la masa del chocolate. Con una cuchara de metal vamos mezclando todos los elementos. La masa ha de quedar más bien espesa y un poco grumosa.

Los moldes de pírex son muy apropiados para este tipo de pastel, mejor cuadrados para después cortarlo en porciones. Lo forramos con papel de aluminio y le añadimos la masa. Queda una capa más bien fina. Lo horneamos entre 30 y 35 minutos a 180 grados. La superficie queda más endurecida y como cuarteada y el interior más tierno. Cuando ya está frío lo desmoldamos y lo cortamos en cuadrados. Se puede acompañar con nata o con helado de vainilla. Está tan bueno que desaparece en un abrir y cerrar de ojos.

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