Con los años he llegado a entender plenamente el sentido de la expresión “cuesta de enero”. Enero es ese mes en el que arrastramos las alegrías económicas que nos hemos dado en las fiestas. Es también el mes en el que no sé porqué motivo aparecen imprevistos del tipo reparación del termo del agua caliente, caries dental en uno de los miembros de la familia que no admite demora y pago de las gafas que encargamos hace un mes. No son ejemplos al azar, son reales de esta temporada. En fin, que la economía doméstica va apretada.

Este es un buen mes para sacar provecho de la despensa y dar rienda suelta a nuestra imaginación. En ocasiones tenemos la inercia de seguir comprando regularmente cosas que aún tenemos. Es ahora cuando podemos revisar y aprovechar legumbres, arroz, pastas y conservas que tenemos en el fondo del estante. A veces, si no hacemos estas revisiones nos pueden llegar a caducar. Por otro lado, nuestro congelador también está surtido de excelentes restos de las navidades: algunos langostinos, trozos de pescado y bolsas con espinas y cabezas para hacer un buen caldo o fideos, por ejemplo. Con una buena planificación, y frutas y verduras frescas comeremos todo el mes de maravilla.

Y en plena cuesta de enero están las rebajas tentándonos día a día. Confieso que en esta época me gusta comprar detalles de casa más que para mi armario. Tengo la suerte de tener en el barrio una tienda de decoración con precios asequibles que ahora rebaja muchos objetos. En Gemma Pros (La Granada del Penedès, 34. Barcelona) encuentro durante todo el año detalles para hacer regalos y decorar la casa. También he adquirido algunos muebles auxiliares y lámparas para nuestro apartamento de la montaña (suele tener una línea rústica y actual). Coral es la persona que está al frente de este establecimiento. Ella consigue con su cordialidad y dedicación que te sientas como en casa, que te apetezca entrar y mirar. Y yo, que lo hago muy a menudo, siempre redescubro alguna cosa. Cuando renuevo un centro de mesa, unas toallas, unos jábones, unas tazas o unas simples velas me siento contenta. Un pequeño detalle puede dar un nuevo aire a los espacios de nuestro hogar. Con estas posibilidades también es posible darse una alegría en enero.

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