La vida ajetreada y práctica que llevamos nos ha llevado a relegar la vajilla de bodas, la mantelería de la abuela, los objetos de plata que fueron de nuestros antepasados y algunos objetos y complementos como jarras de cristal, candelabros o copas talladas. Los tenemos cerrados a cal y canto, tan poco accesibles que practicamente nos hemos olvidado de que están en nuestras casas. Sin embargo la cena de Nochebuena o la comida de Navidad son fechas que bien merecen sacar a relucir estas piezas y que vistan nuestras mesas.

Olvidemos la pereza y vayamos preparando cada uno de estos objetos con antelación.  Saquemos la mantelería y revisemos que esté completa y sin manchas. De forma escalonada también podemos ir abrillantando la plata. Los últimos años en casa utilizamos una cubertería muy bonita, herencia familiar, es de plata y tiene de todo -pinzas para el hielo, cucharones, cubiertos de servir, diferentes tamaños de cucharas…-. Hay que limpiarla de nuevo pero si se guarda bien envuelta en papel de seda y en una caja donde no le de la luz se ennegrece poco. Utilizo un producto para la plata que después se aclara con abundante agua para finalmente secar con un trapo. También he repasado algunos objetos de plata de decoración. En esta época la calefacción los ennegrece con facilidad. Para mantenerlos brillantes les saco el polvo con un viejo calcetín de deporte, si utilizas una gamuza se pone negra enseguida.

También hay que tener la cristalería impecable. Una vez vi en un buen restaurante como ponían las copas boca abajo sobre una fuente de vapor e inmediatamente después las secaban con un paño de algodón -pero no tipo rizo- y quedaban perfectas. Mi versión casera consiste en poner a calentar agua en un cazo y utilizar el vapor que desprende cuando está muy caliente. Es el momento también de pensar en las velas y en los adornos que compramos para la mesa -los servilleteros, las pinzas para poner el nombre, los platitos del pan-.

Me gusta hacer todas estas tareas con tiempo. Recuperar los objetos y hacer que brillen. Es un trabajo que vale la pena. Hay que imprimir un aire especial a las fechas y celebraciones especiales y saber disfrutar de las cosas bonitas. Creo que cuando estás en un ambiente pensado y cuidado también te sientes de una forma especial.

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