7 de noviembre

Al volver de nuestras vacaciones de verano, cada año constatamos que a pesar de nuestros esfuerzos, nuestras plantas están en mal estado, algunas irrecuperables. Contamos las bajas y nos apresuramos a sustituirlas. Pero, según los expertos, es mejor ser pacientes y esperar a que cambie el tiempo para incorporar plantas nuevas. Así lo he hecho yo este año.

En ese tiempo de impase he tenido tiempo suficiente para preparar el terreno: retirar aquellas plantas que murieron, renovar la tierra, limpiar macetas y planificar qué queremos poner.

En las últimas temporadas he optado por el ciclamen con flor blanca. El ciclamen puede ser planta tanto de interior como de exterior. Yo las planto en las jardineras colgadas de la barandilla de la terraza. Resisten bien las temperaturas pero hay que proteger las flores de la exposición directa del sol porque languidecen. Las riego un par de veces por semana mojando la tierra y evitando mojar las flores. Es importante también ir retirando las flores mustias, los tallos caídos o las hojas amarillas.

Simplemente con esta incorporación, económica y sencilla, la visión de la terraza resulta placentera y elegante.

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